Tras veinte años en el sector decidimos inaugurar este restaurante en junio del año 2001. De estilo "rusti-fino", con un ambiente a la vez acogedor y refinado, sin perder un ápice de su autenticidad, que se refleja en sus paredes de piedra, sus detalles en cada rincón, su carta de platos locales, su sorprendente lista de vinos y su hospitalidad montañesa.

El local con capacidad para unos 60 comensales ofrece además a los clientes la posibilidad de tomar unas copas, tapear o tomar raciones en la barra del bar antes de pasar al comedor. Y en verano, montamos la terraza donde puede disfrutar de una tarde tranquila en compañía de los amigos.

Junto al restaurante se encuentra el Parking público.